domingo, 25 de septiembre de 2011

Who Run This Motha??? - Por Athenea I'm Yeah @MsGagaYeah

¿Por qué “Run The World” es lo mejor que le ha pasado a la Música en mucho tiempo?


¿Por qué Run the World es lo mejor que le ha pasado a la música en mucho tiempo?

Confusa y salvaje, la canción es tan condenadamente pasada de rosca en cualquiera de sus aspectos que no puede evitarse admirar a Beyoncé sobre todas las cosas. Una embrujadora mezcla entre ritmos trepidantes y voz potente. Es completamente original, cortada por un nuevo patrón, y con todo, está estructurada sobre las bases de la buena música. Run the World es brillante, ambiciosa, estimulante y, también, tan excesiva como pagada de sí misma.

Muy rítmica, muy potente, muy Beyoncé.

Si la base ya de por sí es buena, la voz de Beyoncé no hace más que mejorarla. Habla de revolución, de dominar el mundo, de manejar toda esta mierda y tiene un claro mensaje subliminal lésbico. No, esto último no es cierto, pero me apetecía decirlo.

La melodía, agresiva, se va mezclando con Beyoncé de manera que a lo largo de la canción va tejiendo, a base de percusión y de su potente voz, una de las mayores sorpresas musicales no sólo de este año, sino de la música en general.

Se trata de un deslumbrante ejercicio rítmico y contiene momentos que refleja el increíble talento de la música de Beyoncé.

Las actuaciones en directo no hacen más que aumentar la grandiosa majestuosidad de la canción. Podríamos resumirla, básicamente, como una experiencia única, de una intensidad desquiciante cuyo clímax final conquista la grandeza de lo inefable: una apoteosis de música pura.

Pero pasemos al siguiente punto: el vídeo.

El vídeo no hace más que llevar a la canción a otro nivel, si es que se puede. Básicamente, describimos al vídeo como la superposición de imágenes más correcta que puede haber para algo tan increíble como es Run the World.

Beyoncé, diva y reina, ha encontrado un modo brillantísimo de traducir en imágenes la complejidad lírica, rítmica y estética de Run the World.

Si la canción nos habla de revolución, el vídeo es una revolución. A golpe de cadera, de coreografías muy estudiadas y trabajadas, de hombros dislocados y de tobillos rotos, Beyoncé logra transmitir ese sentimiento de que verdaderamente gobernamos el mundo.

Pero, se nos plantea otra cuestión: ¿Por qué Beyoncé es, ha sido, y seguirá siendo, la jefa de todo este negocio?

Cuando ha llamado a las mujeres a la revolución, cuando ha demostrado quienes mueven el mundo, cuando ha dejado por los suelos al resto de artistas, las cuales su apogeo de creatividad es teñirse el pelo de rojo, o su mayor alarde de inteligencia es colocar una doble de ella misma en sus vídeos para que ejecute sus “coreografías”, después de haberse consagrado como la reina una vez más, y sobretodo, cuando pensábamos que Run the World había muerto a causa de su inexplicable poca aceptación por parte del público, justo entonces, aparece de nuevo para darnos la joya que es el vídeo alternativo.

Voy a necesitar hacer especial hincapié en este aspecto, porque verdaderamente lo merece.

Podemos entender que Run the World sea una canción tan genuinamente exquisita que surja la necesidad de hacer dos vídeos para ella. Pero cuando nos enteramos de que habría una deluxe version, nunca pudimos imaginar que sería de una calidad tan increíble.

Si el vídeo oficial es una auténtica revolución, la deluxe version no se queda atrás.

Se mantiene el vestuario, se mantiene la escenografía perfecta, los animales, las bailarinas, se mantiene todo, pero todo cambia completamente.

Tan sencillo cómo que no necesita tirar de baile ni coreografías para parecer increíble. Beyoncé se ve poderosa, más fierce que nunca, y lo increíble es que para ello simplemente se basta de distintas poses, y nada más.

He ahí la cuestión.

Beyoncé se contonea subida a un coche, clama al cielo con los brazos extendidos, arquea las cejas, se acaricia, hace explotar coches, vuelve a clamar al cielo, aprieta los puños, juega con su pelo, de nuevo clama al cielo, se revuelca por los suelos entre arena en la que dibuja círculos, grita y frunce el ceño, y finalmente, aparece montada en un poderoso caballo tras lo que, mirando de forma inquisitiva a la cámara, el vídeo finaliza.

No es nada nuevo, ni novedoso, claro que no, pero es mejor que cualquier cosa que se ha hecho hasta ahora.

En el vídeo, Beyoncé marca cada pulso de la canción con una pose, transmitiendo toda la fuerza y el ritmo de Run the World .

Sensual, exquisita, dominante, opulenta, Beyoncé se muestra cómo una mujer capaz de cualquier cosa. ¿Qué fue de aquella joven de Crazy in Love que necesitaba romperse la espalda moviendo culo y pecho para llamar la atención? Nos encontramos ante una nueva Beyoncé, más madura, más estilosa, casi irreconocible si la comparamos con la anterior. Y eso nos gusta. Porque, al fin y al cabo, bailar está muy bien, y nos encanta lo bien que lo hace, pero lo único que puede gustarnos más que eso es que, sin necesidad de baile, pueda transmitirnos más que con cualquier coreografía. Esa fuerza, ese poder del que alardea a lo largo de todo el vídeo. Todo en general, eleva a Beyoncé de reina, a diosa.

Puede que a Run the World y a todo lo que hay a su alrededor se le califique de “flop”, de alto contenido simbólico, de feminista, de agresivo, e incluso de aburrido.

Simplemente, la opinión de alguien que es incapaz de reconocer algo tan jodidamente magnífico, es irrelevante.

Estamos delante de una obra maestra o, si se prefiere, de una de las canciones más estimulantes de los últimos años. Una combinación ganadora, terriblemente beyoncera y totalmente fierce. Un producto de calidad, de primoroso acabado, lo tiene todo para triunfar y aunque se empeñen en negarlo, lo ha hecho. Ha marcado un antes y un después. ESO es triunfar. Los números 1 en Billboard o iTunes no son más que referentes, fama efímera, viene y va. Mientras canciones vulgares, ordinarias y tan terriblemente corrientes cómo “What’s my name” o “I wanna Go” pasan su momento y se olvidan inevitablemente, Run the World prevalecerá dentro de cada uno de los que realmente hemos sabido apreciarla. Permanecerá en nosotros cómo la joya más grande que jamás se nos haya podido regalar.

Sólo hay una palabra que pueda calificar todo esto, una sola y es la única valida, y esa palabra no es otra que ARTE.

Run the World es ARTE.

Who run this motha?
Escrito por: Athenea I’m YEAH.

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