martes, 29 de mayo de 2007

Un espectáculo en estado puro - Crónica del concierto de los40.com

Aquí os dejo una bonita crónica del concierto, por Sergio Figueiras, de Los 40 Principales.

Arrasar quizás suena exagerado, pero describe a la perfección la sensación que Beyoncé dejó a muchos de los espectadores de su concierto del sábado en el Palacio de Deportes de Madrid. Y es que la superestrella americana demostró de principio a fin sobre el escenario su fórmula del éxito: un torrente de voz único, magníficas coreografías y una imagen impecable.

De hecho, más que conciertos, lo que protagoniza Beyoncé en sus actuaciones son auténticos espectáculos, a la altura de los más grandes del mundo. Sólo artistas de la talla de Madonna, U2, Michael Jackson (en sus tiempos) o los Rolling (salvo por la edad) son capaces de convertir los recintos en sitios mágicos, especiales. Escenografías únicas, con luces de todos los colores y formas, fuegos, humo, y pasarelas mecánicas, bailes temáticos y de diversos estilos (pasando del breakdance a danza clásica), o los mismos cambios de ropa (hasta seis veces) de la cantante son sólo alguna muestra de ello.

En un gran escenario, amplio delante para no robar protagonismo a la diva, y más abarrotado detrás, donde tras una escalinata se situaban tres baterías, dos órganos y un coro de tres coristas que parecían sacadas de la última película de la de Texas, Beyoncé derrochó toda su energía física y vocal. Pese a que en muchos momentos las partes más esforzadas de la canción eran cantadas por los brillantes coros, para que la solista pudiese dedicarse más al baile y las distintas perfomances, el chorro de voz de "Bee" se mostró aún mejor en directo, causando a veces, incluso, saturar el por otro lado buen sonido del recinto. Pocas voces hay ahora mismo en el pop como la de "la Kownles", por no decir ninguna.

Beyoncé pensó este concierto como un espectáculo continuado, sin apenas descanso entre canción y canción, salvo los momentos en los que la artista se metía en el backstage para cambiarse de vestido, y en la escena se interpretaba un baile o coreografía, los solos de alguna de sus fantásticas colaboradoras a la batería, el saxo o al bajo, o videoclips musicales que amenizaron las transiciones hasta hacerlas pasar casi desapercibidas.

Antes de la hora prevista y tras el típico apagón y murmullo de los seguidores más nerviosos, un humo blanco comenzó a cubrir el centro del escenario. En un lento ascender desde una plataforma que subía desde el suelo, apareció la diosa del R&B entre los enfervorizados gritos de un público madrileño sorprendentemente entregado. Los primeros acordes de Crazy in love su primer gran éxito como solista comenzaron a sonar, y el auditorio estalló en un grito de jubilo difícil de describir. Sin duda, una buena manera de empezar.Un repertorio variado
El repertorio de la actuación fue muy variado, con bloques temáticos que repasaron etapas y estilos de la ya larga carrera de la estrella de 25 años. Por un lado, el dedicado al grupo con el que saltó a la fama, Destiny?s Child, en el que cantó todos sus grandes éxitos: Survivour, Soldier, Independient woman, No no no o Say my name.
En otro de los bloques sonaron las canciones cinematográficas de la estadounidense, sobre todo las de su último éxito en taquilla y en los Oscars, Dreamgirls, en especial el single central del film, Listen, incluido en su último disco B?day. A este álbum fue dedicado el más amplio de los bloques, ya que sonaron casi todos los hits que contiene su última reedición, el B?Day Deluxe Edición: entre otros, Suga Mama, Green Light, Get me Bodied Freakum Dress, o la balada por excelencia del disco, Irreplaceable, de la que cantó sus primeras frases en español.

Los grandes momentos

Pero sin duda, a parte de la entrada en escena, los puntos álgidos de la noche se dieron con otras tres canciones de su último elepé. Primero, Flaws and all, en la que la artista terminó abrazada por las blancas alas de un ángel, después el sonido de Beautiful liar el dueto con la colombiana Shakira, presente sólo en las pantallas y en los movimientos de una "doble" que bailó con Beyoncé dicho tema, y por último el tema bis con el que cerró el concierto, Deja vu, en el que la voz de su marido, Jay Z, sólo sonó por los altavoces.

Un público entregado

Tras ello, y sin apenas pedir más canciones, los asistentes comenzaron a desalojar el Palacio de los Deportes después de casi dos horas de un espectáculo inigualable. El público, alabado por la propia artista, que dijo "alguien me ha dicho que este es el público más ruidoso de todos" y desde luego lo pudo comprobar en sus carnes durante la mayor parte del espectáculo. Sólo falló su petición para que todos cantarán el estribillo de una de las canciones, a lo que la artista respondió con gesto de enfado. Pero aún así, las dos partes debieron de quedar bien satisfechas por el magnífico concierto del sábado en Madrid.

Arrasando
Beyoncé, sin duda, arrasó en la capital de España. Con un concierto ni sobrio ni exagerado, una puesta en escena propia de los más grandes y unas cualidades vocales y de imagen dignas de una superestrella, la norteamericana cumplió con su show lo que se esperaba de ella: un acontecimiento único, un espectáculo fuera de lo normal, en estado puro.

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